Marzo 2007


El médico del noticiario matutino se envuelve en su profesionalismo para comentar la noticia. No recuerdo las palabras precisas, pero sostiene que el enfermo que ha ingresado en coma no debería ser cuidado en su domicilio por sus familiares. ¿Las razones? Tan frías como la Ciencia. En su hogar los médicos no pueden realizar a tiempo los dosajes sanguíneos que podrían revelar qué medicamento permite que la paciente de la noticia tenga despertares ocasionales por períodos irregulares que la devuelven a la conciencia ordinaria. Pragmático señala que lo incomoda cuando algunos médicos hablan de milagro en vez de ciencia.
La señora de la noticia, ajena a todo comentario, sonríe en el video desde su silla de ruedas. La abuela está feliz, felicidad que se desgrana en su sonrisa y le ilumina los ojos. Está rodeada de sus nietos y el resto de su familia. Ha vuelto, y regresa dichosa, como quien viene de un largo viaje a visitar a sus afectos. ¿Tendría la misma expresión si su despertar se produjera en el frío ambiente hospitalario? ¿Cuál sería su reacción si en vez de las caricias de su nieto la contuvieran las manos plastificadas de los profesionales? ¿Volvería a despertar luego de esa experiencia? ¿Y cómo impactaría en la salud psicofísica de su familia verse obligados forzosamente a internar a su ser querido y sentirse privados de darle el afecto y los cuidados necesarios por el tiempo que la vida les permita? Ah! Para eso están los psicólogos me diría el pulcro doctor.
Cómo hago yo, para hacerle comprender a este médico encaramado en su gélida dialéctica del propio vía crucis de dos hermanas y su madre con alzheimer por una medicina que promete todo  y no resuelve nada, que diagnostica erróneamente, que no realiza los exámenes pertinentes en el tiempo y forma correspondientes, que no explica claramente cuál será el proceso de la enfermedad y los pasos a seguir, que minimiza la capacidad intelectual del familiar que está lógica y responsablemente preocupado. Cómo hago yo para contarle que todavía veo a mi madre sosteniendo en una mano su muñeca mientras de la otra mi hermana la pasea por un aburridísimo pasillo de hospital, tratando de distraerla para que inquieta como está por su enfermedad, resista la espera del neurólogo que no sólo llegó una hora tarde a la consulta sino que además tardó otra más en atenderla dedicándole en la entrevista apenas unos minutos. Cómo hago para convencerlo que los cinco remedios diarios que tomaba por prescripción médica la estaban intoxicando y luego de descartarlos y reducirlos a uno (sin la consulta al médico) recuperó no sólo peso sino también mayor funcionalidad.
Hoy mamá también sonríe como la señora del video y ocasionalmente nos asalta con oraciones que nos sorprenden por ingeniosas, por oportunas, por ser típicamente propias y pertinentes a su historia personal, modismos y costumbres. Como la señora del video son ocasionales y esporádicas, pero estamos por suerte muy cerca para poder escucharlas.
La ciencia busca una ecuación química que le resuelva una interrogante que no puede responder ningún laboratorio. Huérfana se sentimientos, de sentido común, de intuición, descarta contra viento y marea la única resultante que brota permanentemente en los huecos que la existencia humana siempre produce. Amor. Sencillamente el amor que sostiene, abraza, besa, acaricia, se preocupa y se ocupa, actúa, alimenta, limpia, cuida, mira a los ojos, atiende, abriga y sigue adelante a pesar de todo y todos. Amor…¿Y no es el Amor un Milagro?

Situación 1:
-Inés, no puede practicar Taichi o Chikung si está con menstruación.
-¿Por qué maestro?
-Yhhh cabezona… Porque no puede. Tampoco si mujer está primeros o últimos meses de embarazo.
-¿Y Kung Fu maestro?
-Kung Fu no hay problema.
-¿Y por qué maestro?
Maestro no contesta. Se va hacia el otro lado del salón golpeándose la espalda como es su costumbre con una espada de madera y diciendo no con la cabeza. Yo sé lo que piensa: Mujeres…

Situación 2:
Después de una larga charla el chamán sentencia: no se puede tomar planta con menstruación.
Yo reflexiono. Tanto viaje, el sacrificio para reunir el dinero, los preparativos previos, la espera… En cuanto puedo lo encaro en privado y repito el eterno porqué. Recibo la autorización sin insistir demasiado aunque ignoro el porque sí. Tal vez por todo lo trabajado anteriormente a nivel espiritual, quizás debido a mi seguridad frente al tema… o a mi inconciencia. O simplemente porque es más fácil para él decirme que sí que decirme que no. Mujeres…
Para una mujer su ciclo puede ser muchas cosas independientemente de su auténtica naturaleza. Es una traba, una molestia, una excusa, una enfermedad, un dolor, un yugo. Difícilmente lo asocie a una bendición, una regeneración, un indicador de su salud y plenitud.  Ni siquiera históricamente la humanidad se pone de acuerdo sobre el tema.
Para algunas culturas la menstruación en particular  y lo femenino en general ha simbolizado una mácula, una limitación, un estado de impureza. Su ciclo, tan natural como el de la luna y tan simbiótico con ésta, la escinde de lo sagrado, la priva de participar, tocar, ingresar al ámbito del ritual. Conforme nuestra búsqueda de lo sagrado evoluciona en algunas grandes religiones, la mujer queda prohibida al sacerdocio y relegada a asomarse al ámbito sacro desde un costado, desde una reja, detrás de un velo. Otras culturas, unas pocas y más cercanas a la naturaleza; por el contrario, tomaron como sagrado y beatífico el ciclo femenino. Su sangre la purifica y por ese breve lapso se convierte en intermediaria de excelencia entre el hombre y lo divino. Sobre todo su primera menstruación marca el momento ideal para ingresarla al conocimiento y el desarrollo de sus capacidades psíquicas y espirituales.
Las mujeres conocemos la susceptibilidad que acompaña a esos días. Más allá de los inconvenientes físicos la intuición se agudiza tanto que puede confundir la marea de percepciones a la persona con poco entrenamiento. Alguien incluso escribiría que éste es el período mágico por excelencia de la mujer.
¿Y no es acaso la matriz una réplica del Huevo Cósmico de donde emergieron los dioses de pueblos sabios y arcaicos? ¿Y los alquimistas no recrearon su forma y su funcionamiento en el intento de reencontrarse con la materia primordial y la inmortalidad?
Revisadas las experiencias en terapias regresivas se confirma que revivir la seguridad del nonato en el vientre materno es una experiencia de profunda calma y beatitud, en tanto que comprobar las vicisitudes sufridas durante el nacimiento aclaran los problemas existenciales del individuo adulto.
Sacerdotizas, brujas, hechiceras, magas, vestales,pitonizas…herederas de conocimientos tan ancestrales como la primera gota de sangre que se derramó sobre la faz de la Tierra. Las primeras perseguidas, ajusticiadas, reprimidas, sojuzgadas por su condición de sabias y de féminas y a la vez representantes de una gran realidad: basta que una gota se derrame en un desierto para que este se llene de flores.

Busca un lugar tranquilo en donde puedas realizar este trabajo sentado. Aquí es necesario que estés lo más conciente posible. Es probable que te cueste realizarlo, insiste. Retómalo tantas veces como sea necesario hasta que puedas completarlo.
Toma una inspiración profunda y exhala lentamente y pídele a tu cuerpo físico que se relaje, repasa si hay alguna tensión que aún te esté molestando, y ordénale a ese malestar que por unos instantes no te moleste.
Toma otra inspiración profunda y exhala y presta atención a tus emociones, aquiétalas. Si hay alguna emoción que te esté perturbando ordénale que por unos instantes que no te inquiete.
Toma una tercera inspiración profunda y exhala. Pon tu atención en tus pensamientos. Si hay alguno en particular que te esté preocupando descártalo por ahora. Lo retomarás más adelante.
Imagina que avanzas en un camino que atraviesa un bosque y tu camino está sembrado de piedras, algunas más interesantes que otras. Recoge un total de cinco, considerando que cada una de ellas se destaca por su forma, su color, su peso, el material que la constituye, etc.
Cuando las hayas conseguido busca un lugar cómodo y siéntate colocándolas frente a ti. Toma una de ellas, y reflexiona qué aspecto de tu personalidad que deberías modificar representa. Tiene que ser un inconveniente para tu vida de relación, o un aspecto que sostienes aún cuando ya no te satisface.
Realiza este ejercicio con cada una de las piedras.
Si surgiera que alguna o todas no tuvieran representación alguna no importa. Visualízate declarando : ¨Este es un aspecto de mi personalidad listo para evolucionar¨.
Mantente abierto a la posibilidad que surjan elementos que no esperabas, que descubras aspectos que deberían modificarse y de los cuales todavía no te habías dado cuenta. Estos serán los más significativos.
Coloca las piedras formando un círculo y párate en el centro. Imagínate que puedes dialogar con esos aspectos que ya han perimido y asegurarles que ya no los necesitas. Visualiza como se transforman y dejan de ser simples piedras para transformarse en algo nuevo: flores, aves, cristales, etc. Deja en libertad a tu imaginación para que te muestre nuevos símbolos que representen tu evolución.
Da las gracias por la experiencia y cuando lo creas conveniente regresa a tu tiempo presente, a tu aquí y ahora. Puedes lograrlo volviendo a realizar tres respiraciones largas y profundas.
Es interesante que este ejercicio lo repitas con cierta periodicidad incrementando cada tanto el número de piedras que recoges.
Es muy probable que no seas quien primero se percate de las modificaciones en tu personalidad. Quizás las percibas como cambios en tu entorno antes que repares en el hecho de que el que cambio
fuiste tú.

El sábado 24 de Febrero alrededor de las 22.30 hs. testigos del fenómeno llamaban insistentemente a radio 10 para avisar que en Villa Pueyrredón (partido de San Martín, provincia de Buenos Aires) se estaban observando naves que se desplazaban en el cielo a muy alta velocidad, deteniéndose en seco en un punto para luego reiniciar su trayectoria velozmente.  Alertado por los mensajes del programa que estaba escuchando un vecino subió aprisa a la azotea y tuvo la oportunidad de observar dos naves que surcaban el firmamento por encima de su casa.