El 19 de Mayo a las 7.05 hs un extraño resplandor iluminó repentinamente el cielo matutino en la ciudad de Rosario, aunque el fenómeno también pudo observarse en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores. En estas fechas el cielo aún permanece oscuro en estas horas tempranas, quedó sorprendentemente iluminado como si fuera día. Paso seguido muchos testigos pudieron observar un elemento luminoso brillante en caída que dejaba en el cielo un trazado similar a algo que se venía quemando y va dejando un rastro de humo color amarronado, perpendicular a la tierra. Iba como en picada. Según un testigo el fenómeno se observó por un espacio de 3 a 4 segundos, hasta que se terminó de consumir.
Los testigos difieren en cuanto a que algunos dicen haber observados algunos colores en el mismo mientras otros sostienen que no.
El fenómeno abarcó un amplio territorio porque pudo observarse incluso en la provincia de San Luis.
Por los elementos que tenemos de apreciación se trataría un aerolito que impactó primero en la atmósfera fragmentándose y que se consumió antes de hacer contacto con la superficie del planeta.
Mayo 2007
Mayo 28, 2007
Mayo 28, 2007
Puntos débiles: punto ciego, punto muerto y punto dragón.
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Llevó mucho tiempo darse cuenta. Muchos golpes.
A medida que se desarrolla el arte de la pelea se aplican nuevas técnicas y un instinto para desviar o esquivar golpes pero hay zonas del cuerpo que quedan indemnes a cualquier aprendizaje. No existe la protección plena, ni tampoco el guerrero perfecto.
Todos son aspectos de nuestra debilidad.
El punto ciego es una zona proclive a recibir impactos pero que reconocemos como tal y aprendemos a proteger. El punto muerto de un luchador no es reconocido como vulnerable y por lo tanto difícilmente proteja esa zona con lo cual recibirá allí golpes importantes.
El punto dragón es igual al anterior pero se aloja sobre una zona vital, es decir que un golpe desafortunado puede ser mortal.
Estos puntos o zonas corporales no son los mismos en todos los individuos así que el guerrero aplicado deberá encontrar los propios antes de intentar identificar los de su oponente.
Indudablemente lo que se da en un plano de nuestra realidad se da en otros.
Seguramente ya estás meditando y sospeches cuáles son estos tres niveles de debilidad a nivel emocional.
¿Y a nivel espiritual?…
Mayo 28, 2007
Nos toca vivir en el final de una era y en los umbrales de otra. Somos eternos y no lo sabemos. Eterno es lo que vive para siempre. Inmortal es lo que no muere.
Como seres biológicos, estamos inevitablemente destinados a cumplir un ciclo vital. Pero durante su trayecto, en general no vivimos, nos preparamos para la vida, rondamos en múltiples direcciones a la espera de la oportunidad de vivir. Y nos quedamos mayormente en la hipótesis, sin alcanzar la consumación. Se piensa en la eternidad como un lugar que es preciso alcanzar. De ninguna manera: la eternidad está en nosotros. Es parte de nuestra naturaleza. Cuando nos damos cuenta de eso, se convierte en una vivencia cumbre. Preámbulo de una vida intensa.
(Miguel Grinberg- LaCita-Mayo 2007)
Mayo 28, 2007
Argentina es también tierra de leyendas, misterios, relatos fantásticos y conocimientos velados a la mayoría y vivenciados por unos pocos.
Por donde se recorra este extenso país, surgen relatos e historias misteriosas en donde demarcar el límite entre lo fantástico y lo posible aún hoy es tarea difícil.
Una de estos misterios lo constituye La ciudad de los Césares. Según el anecdotario histórico el jesuita italiano Mascardi cruzó la cordillera impulsado por la visión de san Francisco Javier según algunos o el propósito de hallar la Ciudad de los Césares según otros. Finalmente terminó asesinado por los indios con sus flechas y boleadoras.
Poco después el Padre Helguera, sucesor del cura Juan José Gillelmo, intenta continuar la obra de Mascardi para perecer envenenado por los aborígenes. Ambas muertes no son nada más que muestra del celo con que los indígenas protegían la existencia del Paso de los Vuriloches, custodiado por la inmensa mole del monte Amun-Kar, luego bautizado Tronador quienes debían soportar la presión de un invasor incansable encandilado por las leyendas que prometían riquezas infinitas al hallar la mítica ciudad perdida.
Las leyendas de la Ciudad de los Césares impulsaron desde el Siglo XVI, a intrépidos aventureros a internarse en la cordillera de los Andes, en busca del paso utilizado por los nativos para acceder a la mítica ciudad.
En su ideario las inmediaciones del Nahuel Huapi eran el sitio más probable, aunque por supuesto investigaron otras zonas. Durante tres siglos de infructuosa búsqueda las versiones de las supuesta Trapalanda, con sus calles fundidas con el oro hurtado por el Inca a la codicia española, se mezclaron con infinidad de cuentos entre ellos el Dorado, que multiplicó a lo largo de toda América del Sur su posible ubicación y alimentado también por las leyendas de ciudades misteriosas en los fondos de los lagos a las que sólo se accedía en contadas ocasiones.
Mayo 28, 2007
El invierno había llegado y aquel día desde temprano amenazaba con ser uno de los peores de la estación. Por esa razón Espastos, el mago, recluido en su cabaña había organizado un día de inacción.
Estaba cómodamente sentado en su cama cubierta por gruesos cobertores fumando su pipa predilecta. El fuego en el hogar ardía con una llama anaranjada producto de su alta magia, dándole al entorno un clima acogedor a la vez que cocía lentamente el mejor de sus guisos en la marmita de hierro.
Como contraste afuera el viento silbaba con fuerza y las ramas de los árboles golpeteaban entre si y contra el techo. Una cálida sensación de satisfacción lo invadió de pies a cabeza y se acomodó entre los almohadones como lo hace un gato viejo cuando se despierta y decide luego seguir durmiendo.
Cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta no lo pudo creer. Guardó silencio con la esperanza de que el inoportuno se alejara mientras a modo de protesta mencionaba por lo bajo los nombres de todos los demonios conocidos.
Sin embargo el inoportuno no se alejó, por el contrario arremetió contra la puerta con todas las fuerzas de su puño.
-Espastos. Necesito hablar con Ud. Vengo de muy lejos a ponerme a su servicio.
El mago maldijo a quien inició la tradición del discipulado. No era muy afecto a tener alumnos pero por un precepto de Alta Magia estaba obligado a transferir sus conocimientos a alguien y a poner a prueba a cuanto se lo solicitaran.
Con una mueca de dolor dejó la calidez de los cobertores y antes de abrir la puerta miró con pena el guiso que iba a disfrutar tranquilo y solo y que ahora tendría que compartir.
Cuando abrió la puerta y lo vio pensó que hubiese sido mejor no haberse dado por enterado y no haber abierto.
Afuera, completamente mojado, colorado de frió lo esperaba un joven fino por los ropajes que llevaba. Altivo, el fuego del orgullo y de la soberbia se colaba a través de su mirada, lo que hacía un tanto frío y hostil aquel rostro que podría haberse descripto como hermoso.
Efectivamente Abemus resultó ser no sólo un joven altivo y pretencioso sino también brillante y aplicado a su estudio. Era fácil enseñarle porque tenía una gran memoria para los conjuros, sumamente meticuloso para preparar pócimas y una gran disciplina para sobrellevar las sucesivas pruebas a las que Espastos lo sometía a fin de afianzar su capacidad de concentración, fortalecer su determinación y suavizar sus defectos de carácter.
Al Gran Mago su discípulo comenzó a demandarle mucho de su tiempo y el poco que le quedaba apenas sí le alcanzaba para sus propios estudios e investigaciones. El problema empezó debido a que la limpieza de la cabaña estaba cada vez mas descuidada y Abemus resultó pésimo para las tareas domésticas. La Magia no podía usarse como recurso debido a que había sido creada para cosas mas importantes y aunque parezca mentira no resultaba realmente satisfactoria para quitar el polvo, por lo cual hicieron correr la voz en la región que Espastos necesitaba un mucamo.
Por eso fue que un día encontraron a Railo en la puerta de la cabaña, y digo lo encontraron porque cuando llegó se distrajo observando cómo un caracol trepaba por una pared y se olvidó de llamar a la puerta.
A Espastos le gustaba mucho dar sus clases al aire libre, sobre todo los días soleados, y eso implicaba largas caminatas por los bosques.
Siempre, cuando llegaban, la cabaña estaba impecable, ordenada, la comida a punto aunque nunca llegaran a la misma hora y Railo indefectiblemente completamente perdido tras algo intrascendente que había captado su atención, una pluma, una lombriz, una gota a punto de caer de una hoja, el polvo que flota dentro de un rayo de luz, una grieta en el suelo, un liquen naciendo de una piedra, el fleco de una cortina, etc.etc.
Otra cosa significativa comenzó a pasar cuando empezó el invierno. Espastos siempre usaba su magia para encender el fuego y hacerlo variar de intensidad según la necesidad amén de mantenerlo permanentemente encendido. Cuando ya había pasado el primer mes de la temporada invernal cayó en la cuenta que no era él el que estaba manteniendo caldeada la cabaña. Sabía que Abemus no era porque sólo le gustaban los trucos difíciles e importantes en sus efectos así que comenzó a ver a Railo con otros ojos y a sospechar que algo más se ocultaba detrás del distraído muchacho.
Con falsas excusas para no dañar la susceptibilidad de Abemus comenzó a requerir la presencia de Railo en las clases de magia y cayó en la cuenta que cuando a Abemus no le salían los trucos de alguna forma inusual era Railo quien los realizaba.
Lo más notable era que Railo como de costumbre no estaba atento ni a las disertaciones de Espastus ni al trabajo que se estuviera realizando, invariablemente algo lo distraía, pero en el momento oportuno decía: ABRACADABRA, y cualquiera fuese el truco este quedaba hecho.
El problema realmente llegó cuando Abemus se dio cuenta de lo que estaba sucediendo.
Comenzó a prestar atención a Railo a quien hasta el momento había ignorado por completo. Luego comenzó a mirarlo con desconfianza y más tarde con rencor. Un día estalló.
-¡Maestro! Cómo permite que ese insensato esté presente en sus clases. No ve lo que está haciendo, sólo quiere su atención. Seguramente lo quiere distraer para que ud no vea las cosas que están desapareciendo de la cabaña, seguramente es un ladrón. O quizá peor, debe ser un mago encubierto esperando quitarle algún gran secreto.
-Nada de eso Abemus, he estado estudiando minuciosamente a Railo y el muchacho es un Natural.
-¿Un Natural?
-Si. La Magia sólo es una forma artificial para lograr lo que algunos, unos pocos traen al mundo de manera espontánea. Son dotados, como los hay en música, en pintura, en danza. No necesitan estudiar, lo traen de otra vida o son elegidos por la mano de Dios. Hay diferentes grados, de hecho algunos necesitan un poco de estudio previo para despertar a este estado. Aparentemente Railo lo es de nacimiento.
-Pero yo estudié, me he sacrificado, he aceptado todas sus pruebas. Yo debo ser un gran mago y no él. Échelo.
-Lo siento, yo enseño magia, y es está quien decide quien se queda y quien se va.
-Entonces yo me voy.
-Bien.
Y así simplemente fue como Abemus se fue. No pudo tolerar que alguien a quien él consideraba inferior lo aventajara, decidió continuar su búsqueda con algún otro maestro. Espastos lo vio irse con resignación, sabía que su alumno aprendería mucho, quizás llegase a ser un mago muy importante, famoso, pero nunca un Gran Mago. Al fin y al cabo le quedaba Railo, no para enseñarle magia precisamente, si para tratar su problema de atención.
A la mañana siguiente Railo se había marchado de la cabaña, seguramente distraído tras el vuelo de algún ave, los saltos de alguna liebre o siguiendo algún curso de agua producto del deshielo de primavera.
Espastos supo entonces que el muchacho no sólo era un Natural sino también un Catalizador. Un Catalizador aparece en escena cuando hay conflictos subterráneos entre personas que deben salir a la luz y definir así situaciones. Luego se van, siempre se van.
Ni lerdo ni perezoso el Gran Mago buscó su mejor pipa, tomó su libro preferido y se fue a la cama para esperar entre los cobertores a la primavera en todo su esplendor.
Mayo 1, 2007
La meditación del mes. En la playa.
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Como siempre realiza tus tres inspiraciones y exhalaciones profundas, armonizando y equilibrando en cada una de ellas tus niveles físico, emocional y mental como ya lo vienes haciendo.
Imagínate distendido sobre la arena en una hermosa playa, muy cerca de la orilla.
Las olas de un agua cálida y muy cristalina llegan plácidamente hasta tu cuerpo rodeándolo y manteniéndote por unos segundos flotando para depositarte luego suavemente otra vez sobre la arena. Lo hacen una vez, y otra, y otra…
En el horizonte, el sol comienza a declinar, y con su luz comienza a teñir las olas del mar.
La primer ola de un profundo azul moja tu cuerpo y lo circunda brindándote una absoluta protección.
La segunda ola es dorada. Llega y rodea tu cuerpo para brindarte la iluminación que permita expandir tu conciencia. Siéntete por unos segundos flotar en esta radiante luz dorada y retiene en tu ser la gratificante sensación que te brinda.
Una tercera ola se hace presente y por unos instantes te permitirá flotar en su luz blanca radiante. Vivencia esa sensación de pureza vibrando en todo tu ser.
La cuarta ola ya está junto a ti y te rodea con un suave color rosado
inundando todo tu ser de la vibración del Amor. Expándete en ese cálido sentimiento de amor hacia todos y hacia todas las cosas.
Ya la quinta ola se hace presente y flotas sobre ondulaciones verdosas. Permite que esta energía profundamente sanadora armonice tus tres niveles físico, mental y emocional, depurando cualquier desequilibrio.
En la sexta ola, que es de color Oro Rubí, ten también presente la imagen de algún ser superior, maestro, guía, santo de tu devoción para que la luz y su imagen fortalezcan tus aspiraciones espirituales.
Por último llega una ola color violeta y al rodearte y mantenerte flotando en su vibración traerá los cambios necesarios para que sigas evolucionando.
Permítete unos segundos más, disfrutando las nuevas energías que has experimentado y reteniendo la sensación de protección que te brindan a múltiples niveles.
Cuando lo consideres conveniente, vuelve a realizar tus tres respiraciones profundas y vuelve al aquí y ahora, a tu tiempo presente.
Mayo 1, 2007
Complicada si las hay la relación entre el que enseña el camino espiritual y el que espera con ansia recibir el conocimiento. Habiendo estado de un lado y del otro se vivencian las problemáticas propias y ajenas que pueden destruir de un momento a otro una relación que se había considerado más que sólida.
El primer inconveniente es que el ser humano es sumamente complejo y en el microcosmos formado por el binomio maestro-alumno se pueden dar varias sino todas las transferencias imaginables. Pese a la buena intención en ocasiones de ambas partes, la sombra hace su trabajo, unido a la sublimación energética continua y el karma que se depura entre todos los actores y tarde o temprano las tensiones emergen decepcionando a unos y otros.
¿Como discípulos que expectativa real solemos tener de nuestros maestros? Indudablemente TODAS. Cuando la relación se inicia siempre es satisfactoria en relación directa con nuestra espectativa de lo que podemos llegar a recibir de la persona que desempeña el rol de maestro.
Nimbado por la aureola de la sabiduría, depositada en su persona la autoridad concedida al conocimiento quedamos indemnes, imposibilitados de la crítica que por otra parte sería una barrera para nuestro progreso.
¿Como maestros que expectativa tenemos de nuestros alumnos? Por supuesto, también todas. Queremos que evolucionen, que desarrollen toda su potencialidad, que entiendan nuestro mensaje para que a su vez se transformen en mensajeros.
Pero la crisis se presenta por aristas que parecen converger siempre hacia el crecimiento aunque en primera instancia no lo parezca.
De parte del alumno la crítica se hace presente porque los conocimientos en cierto punto se han equiparado y el aura que rodeaba a su maestro se ha degastado, ya no es un distinto de si sino un par.
De parte del maestro el celo se hace presente porque el alumno deja de ser un ser desprotegido o en inferioridad de condiciones y a la vez ya está apto para abandonar nuestra esfera de acción. En definitiva las lecciones sobre el Ego y el Desapego se presentan de continuo en múltiples niveles.
Mayo 1, 2007
Ovnilogía-Redes ortoténicas en Argentina.
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El ingeniero francés Aimé Michel, publicó en 1954 su primer libro sobre OVNIS gracias al cual pudo establecer una red de corresponsales en los principales países de Europa Occidental. Realizó un minucioso trabajo archivando y ordenando centenares de artículos con la intención de encontrar entre la disparidad de información (sometida en ese entonces particularmente a una fuerte crítica sobre su autenticidad), una prueba de la existencia de algo real y ordenado detrás de los datos que aparentemente describían un suceso caótico y posiblemente inexistente. Ordenó la información por día y horarios y la trasladó sobre un mapa, logrando constatar alineamientos que se podían unir con una línea recta, por lo cual las denominó ortotenias.
Otros elementos que corresponden a su trabajo fue el descubrimiento de la disposición radial o estrellada de éstos alineamientos, y en el centro de estas estrellas invariablemente la presencia de un objeto en forma de cigarro o “nave madre”. A lo largo de las líneas se ubicaban los aterrizajes. Comparando varios días de observación estableció que dichas líneas no se mantenían más de 24 horas y que las horas críticas en donde desaparecen para dar lugar a otras nuevas rectas es alrededor de la 1 de la madrugada, aunque también detectó algunas que tienen un carácter más permanente.
Conjuntamente con lo anterior se ha aceptado que en un sentido general las apariciones OVNI se producen cada dos años y dos meses, valor que corresponde al período de aproximación de Marte, y se califica a las mismas como “oleadas”. Esta curva de frecuencia, aunque limitada a una determinada región del planeta, provoca también un aumento de casos en otras zonas, a veces muy apartadas del epicentro. Existe también una variación temporal que se manifiesta por la aparición de crestas sobre las mencionadas oleadas.
En cuanto a los sitios más visitados se observa el mismo fenómeno anterior; parecería normal que a mayor densidad de población se denuncie mayor cantidad de incidentes, mientras que en regiones poco pobladas y de precarios medios de comunicación ocurra lo contrario. Los casos más interesantes se han desarrollado, sin embargo, en sitios poco frecuentados. Hay sitios que aparentan ser verdaderas bases de OVNI, como Bahía Blanca, estribaciones de las sierras Grandes (Córdoba) y la zona de El Infiernillo (entre Salta y Tucumán). El período de mayor actividad comienza a fines del mes de mayo y termina a principios de agosto.
Algunos investigadores han realizado estudios de tendencia por jornada en Argentina. El tope de avistamiento corresponde a la noche del lunes-martes, mientras el mínimo corresponde a la noche del martes-miércoles y del viernes-sábado. Destacándose de esta manera de que los fines de semana no son los días donde se producen la mayoría de las observaciones.
Otra observación de importancia corresponde a la significativa cantidad de observaciones que ocurren en nuestra Patagonia, y la explicación que se arriesga es que en dicha zona se encuentra el mejor lugar de salida de la órbita terrestre. En la región próxima a los polos existen zonas de rápido cruce porque allí se aminoran los efectos del campo magnético. Tambíen allí se atenúan las consecuencias de la fuerza de gravedad. En resumen esta ruta desde el Polo Sur toca Bahía Blanca, pasa luego por las provincias de San Luis y Córdoba y sale del país hacia la provincia de Salta por el norte.
Otra ruta parece recorrer la Cordillera de los andes y una más lo hace por el Este siguiendo el curso del río Paraná para internarse a través de la provincia de Misiones dentro de Brasil.
Mayo 1, 2007
La figura pequeña envuelta en el habito color ladrillo se fusionaba con
el entorno de peñascos y cantos rodados.
Avanzaba a pasos cortos, rápidos, no por apurados sino por ágiles.
El demonio esperaba a la vera del camino. Alto, furioso, inquieto, reverberaba en su fuerza contenida dispuesta al ataque.
-Monje, no avances más. muéstrame tu poder y enfréntame. Si me vences podrás continuar el camino.
El monje ni lo miró, pero se detuvo.
Sus manos pequeñitas y tan ágiles como sus pies empezaron a tantear el hábito primero, para luego lanzarse entre los pliegues buscando vaya a saber qué.
- Y, qué esperas. qué estás buscando.
-En realidad hace mucho que esperaba este encuentro, tengo algo por aquí para darte.
Sistemáticamente sus manos continuaron entrando y saliendo de aquel hábito polvoriento. En tanto el demonio algo ofuscado y cansado de ver aquel movimiento monótono empezó a jugar distraídamente con algunos guijarros del suelo.
-Y monje. lo encontraste.
-Espera un poco más, debe estar por algún lado.
Las manos del monje prosiguieron su danza incomprensible y sólo se detuvieron cuando los ronquidos del demonio reverberaron más fuertes que su furia. Aburrido se había dejado vencer por el sueño.
Hubo un pequeño instante en que todo pareció detenido en el tiempo. Luego la figura pequeña volvió a su andar rápido y ágil y se perdió entre las rocas.
El mal puede ser desviado por un acto simple…