La larga escalera sube eterna y el corazón se me desboca a la mitad. A mi lado en tropel suben los chiquitos corriendo sin reparar siquiera en la turista que ya no puede respirar. Imposible competir, así que me tomo mi tiempo para que mi fisiología me permita el esfuerzo del tramo restante.
Arriba, al lado de una iglesia, como tantas construida sobre la base de un templo inca devastado por la conquista; un vendedor  muestra unas artesanías a otros turistas. Yo me distraigo contemplando la placidez de la ciudad rosada desde la altura pero no por mucho tiempo.
En una distracción del vendedor los turistas se llevan una mercancía sin pagarle y me pide el favor de que le cuide sus cosas mientras intenta recuperar lo que aún le pertenece.
Vuelve al rato, desanimado y enfadado. Pero el enfado del quechua es dulce, no se exalta, no grita, no rompe. Es un inconformismo callado que pronto reconoce que lo perdido está perdido y mejor pasar a otra cosa.
Charlamos un ratito criticando a los oportunistas y luego entro en la iglesia, desordenada por los trabajos de restauración, para satisfacer la propia necesidad exploratoria. ¿Buscando qué? Ni idea, pero Cuzco nunca deja de sorprenderme.
La sorpresa sin embargo está afuera. El vendedor me espera con un papelito en la mano, un pequeño gran regalito en compensación por haberle cuidado sus pertenencias.
En efecto, sobre un papel esquela ha puesto un título : ¨Chakana¨ Cruz andina, cruz solar Inca.
A continuación trazada prolijamente está la conocida cruz y a cada vértice le ha adicionado los nombres de las Pachas, los animales que las representan, las tres actividades humanas (de lo cual hablaremos en otra oportunidad, y lo que algunos llaman el saludo Inca, el saludo Andino.

Ama llulla  — No seas mentiroso
Ama Quella  — No seas ocioso
Ama Sua     — No seas ladrón.

No recuerdo si fue en aquel viaje o en otro anterior, pero ya había escuchado la frase y también la condenación de un guía que aseveraba con disgusto : Ese nunca fue el saludo Inca, fue un invento impuesto de los españoles.
No recuerdo si él realizó la explicación pertinente, o el producto de la propia exploración conformó la respuesta.
En primer lugar Ama Quella (no seas ocioso, no seas vago). El sistema económico del Incario no permitía que nadie estuviese al margen de alguna actividad productiva. Las familias tenían aseguradas tierras de laboreo necesarias y suficientes para su propia manutención y para producir la  parte que debían entregar al Estado, el cual la destinaba entre otras a cubrir los períodos de mala producción. En el Incario no se conocía el hambre, esta les llegó junto con la conquista Española.
Con respecto a las otras dos premisas,no seas ladrón y no seas mentiroso, no conformaban parte de la idiosincrasia de su cultura. Naturalmente no mentían ni robaban según algunos, o estaba fuertemente reprimido según otros.
Siguiendo la línea de pensamiento de aquel guìa éste saludo sería una imposición, una traslación de la sombra del conquistador sobre el conquistado. Porque el despojo, el engaño y el usufructo de la fuerza de trabajo conformó siempre la dialéctica de toda conquista.
¿Entonces cuál podría ser este saludo y en qué radicaría su importancia?
En realidad no lo sé, y tal vez nunca lo sepa con certeza. Pero un día llega un libro, que estaba medio perdido entre otros, y en sus páginas un ídolo, un antropolito de Taraco, posa su mano izquierda sobre su corazón mientras levanta la derecha. Por supuesto, además sonríe.
Señala su corazón, SONCCO. Si, posiblemente muestre un saludo, o esté predicando el ejercicio de algún sentimiento,(¿Tal vez el amor?) hacia los demás.
Pero también hay otros ídolos, monolitos, o personajes importantes que quedaron retratados eternamente en la piedra, un ídolo en Pomata y el conocido monolito kontiki en Titikaka. Y en estos se vuelve a repetir la mano sobre el corazón, pero además la otra descansa sobre el abdomen, sobre el ombligo, sobre el KOSCO. SONCCO Y KOSCO son los centros que hacen referencia al hacer, pero a un hacer equilibrado.
Por lo tanto los monolitos muestran a individuos que alcanzaron o al menos buscaron el equilibrio interior-exterior, porque no se puede consolidar en el afuera lo que primero no se consolidó interiormente.  
Sí, tal vez no se trate del saludo Inca, pero tal vez se trate de un mensaje de los Amautas, los señores del equilibrio, y del arte de saber y recordar.
Una mano en el corazón y otra sobre el ombligo…una posición muy agradable al momento de meditar.                                                                                                                                                                                           

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