Impulso. Llamado. Karma. Curiosidad. Devoción. Conflicto. Sincronicidad. Son solamente algunos de los imponderables que pueden empujar a una persona hacia una búsqueda de su desarrollo o enriquecimiento interior. Todos los caminos se abren como un abanico que converge en un solo punto. A veces es una búsqueda a conciencia pero incluso en tal situación  siempre hay algún encuentro o descubrimiento inesperado que lo dispara a uno hacia una nueva dimensión de su potencialidad, muchas veces insospechada.
Si, es cierto, el viaje es hacia adentro y cuando se ha aprendido una que otra lección descubrimos que la vivencia cotidiana y aparentemente intrascendente tiene mucho que ver con nuestra búsqueda. Luego descubrimos que nuestro pasado estuvo complotado con el trabajo que desarrollamos en el presente y que en este presente están las semillas del futuro que tanto nos preocupa siempre.
La pulsión es constante y permanente en todos nosotros. Aún cuando algunos parecen paralizados en un punto de su desarrollo, esa parálisis es necesaria, no importa cuánto les demande. Esto no es trabajo de una vida solamente, sino de muchas. Paciencia, todo es a su tiempo y cuando debe ser.