Juan Carlos Saravia viudo y vuelto a casar perdió de su primer matrimonio a una parejita de niños que fallecieron pequeños.
Con su especial don de saber vivir, desde siempre les enseño al resto de sus hijos que aquella parejita en su pureza había ascendido al Cielo y desde allí, convertidos en angelitos, cuidaban y velaban por todos; por lo cual ellos debían tenerlos siempre en su memoria y en sus corazones además de rezarles para que velaran por el resto de la familia.
El suceso fue que un día Facundo Saravia es interpelado por delincuentes que arma en mano querían sustraerle su automóvil en el momento en que estaban ingresando a la casa. En ese momento una pareja sale del garaje. Lo súbito e inesperado de su presencia y una razón tal vez más poderosa aún logra que los asaltantes se desconcierten primero y se retiren luego sin robar nada.  Facundo aprovecha el desconcierto y logra entrar en la casa a salvo. Nunca pudieron explicarse quienes eran esa mujer y ese hombre que oportunamente salieron de la casa porque no eran ni integrantes de la familia ni conocidos y que desaparecieron tan mágicamente como habían aparecido.
Juan Carlos sabe que se trata de esos dos hijos que cuidan a su familia desde el Cielo.
(Narrado el día 1ro. de Agosto- Programa Acoso textual – América Televisión.)