Haydee duerme hace rato en su cama en su plena pubertad.  Yo un poco mayor me voy a acostar mucho más tarde en la cama de al lado. No recuerdo que ese día haya pasado nada significativo pero si recuerdo que al acostarme estalló.
El placard de nuestra habitación empezó a sonar como si alguien preso dentro intentara escapar. Las llaves empezaron a moverse y rechinar dentro de las cerraduras como si múltiples manos intentaran desde afuera abrir las puertas, mientras al mismo tiempo desde dentro golpeaban contra las puertas como intentando abrirlas a la fuerza.
No atiné a nada. Tapada hasta las orejas sólo alcancé a gritar Dios sabe cómo:
-!Mami!
Elénica entró enseguida preguntando que me pasaba pero en el mismísimo instante en que abrió la puerta de la pieza aquel infierno cesó.
¿Haydee? Vaya a saber en que sueño estaba, porque no se despertó ni por el jaleo ni por mis gritos.
¿Por qué su culpa? Porque era la mas cercana a la pubertad y bien podría ser la causante de aquel fenómeno de poltergeist debido a su edad y a lo profundo de su sueño.
¿El Placard? Bien, gracias. No pasó nunca más. Por lo menos hasta ahora.