María Ester fue primero alumna y luego compañera y amiga de Tai-chi y de vida.
La Crisis del 2001 la golpeo de pleno, primero tuvo grandes movilizaciones que le anticipaban que muchos ciclos se cerraban, luego emigraron sus hijas y detrás siguió ella y su marido. Añora volver y extraña un montón. A continuación van dos pequeñas historias suyas vividas antes de su partida.