Detente. Quédate quieto. Deja lo que sea que estés haciendo y revisa tu respiración. ¿Cómo respiras?
¿Lo haces rápido y apurado perseguido por tus nervios eternos? ¿Quién te corre? ¿Lo haces superficial y suave como si fueras a dejar de hacerlo en cualquier momento porque no quieres sentir la vida que estás viviendo? ¿Acaso resoplas exesivamente fuerte como el animal salvaje que han acorralado sus cazadores? ¿A qué le tienes miedo?
Quizás toses tratando de expeler todo aquello que quieres decir y no te atreves. O tal vez periódicamente aclaras tu garganta para que quede dentro lo que no quieres que otros oigan.
¿Y lo que interpones entre tú y el oxigeno…?
Seguramente fumas para formar una burbuja que te proteja del entorno, o tal vez te envuelves en perfumes intentando rodearte de lo que no logras atraer hacia ti.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste la diferencia entre el aire de la mañana, el mediodía y la noche? ¿ Y entre el verano y la primavera? ¿Te has dado cuenta de la diferencia entre el que rodea un lugar donde hay niños a uno donde hay ancianos? Apuesto que ya no distingues la calidad del oxígeno de un lugar que recién se ha limpiado y que tampoco te acuerdas de la última vez que tomaste conciencia de lo hermoso que se siente después que llovió.
¿Cómo sientes tu respiración cuando te tapas uno de los orificios de la nariz. Y si respiras por el otro.
¿Sientes igual cuando el aire penetra desde el exterior a cuando baja hacia tus pulmones?
Mira a los bebes. Como suben y bajan sus ombligos. ¿Y tu porqué lo haces con los hombros? Tal vez porque te quedaron muchas cosas por digerir. O por aceptar. O por perdonar. O por soltar.
Y cuando respiras ¿Tomas más aire del que sueltas? ¿Exiges más de lo que brindas? ¿O es al revés? ¿Das más de lo que te permites recibir?
Cuando estás rodeado de negatividad y el ambiente se carga tu respiración es más dificultosa. La nariz ¨se tapa¨. Sahuma, prende incienso, rocía con agua bendita, y como después de llover, mágicamente, respirarás mucho mejor.
¿Estás ansioso, tenso, con miedo, triste? Respira.
Tres largas respiraciones largas y profundas.
Inhala del Universo lo que necesitas. Exhala al universo lo que ya no sirve, lo que es obsoleto, lo que no te pertenece. Para recibir hay que dar.
Tres largas respiraciones realiza un lama tibetano antes de morir. Y en la última realiza su acto más sagrado. Entrega su vida.
Ayúdate, sánate. Respira.

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