Lamentablemente lo único que en ocasiones nos enseñaron en el colegio acerca de la mística del pueblo Inca es que eran animistas y adoraban a su dios supremo que era el Inti, el Sol. La información peca de inexacta por defecto y por pobreza y es una pena que se desconozca la profundidad filosófica y espiritual no sólo de este pueblo sino también de muchas comunidades indígenas que habitan nuestro suelo Americano.
Para poder abordar su profundidad y rico simbolismo vamos a desarrollar el binomio Pacha y Kuty por considerarlos una introducción sencilla para nosotros, un punto de partida, un referente a partir del cual desarrollar otros elementos.
Pacha primordialmente lo conocemos asociado a Pachamama y sabemos que así se denomina a la Madre Tierra. Esta gran madre representa la naturaleza creadora, la que nutre, la potencia fertilizadora y por lo tanto la que brinda el fruto y el sustento al hombre que habita su superficie. Pero en realidad es un gran útero y como tal está vivo. Al estarlo comprende el tiempo por lo cual es a la vez pasado-presente-futuro. Esto implica que es anterior a nosotros y  que estará aún cuando nosotros ya hayamos desaparecido, que está presente dondequiera que vayamos a lo largo de toda nuestra vida y que incluso está presente donde nosotros no estamos.
La relación entre el hombre y ella es tan estrecha que puede tanto nutrirlo como castigarlo. Todo parte de esta matriz para retornar a la misma en un ciclo circular eterno. Es la gran Matriz Universal que nos contiene y por lo tanto nuestra relación recíproca debe sustentarse en el mutuo amor y en la codependencia.
Durante casi todo el año es generadora. Crea y produce vida por lo que el hombre puede  trabajarla para producir su alimento. Pero hay períodos en donde se la debe respetar, donde necesita paz,  amor y descanso,  por eso se le dedican ofrendas y no se la trabaja. Estos días son desde el 1ro. al 8vo. día del mes de Agosto, el 25 de Diciembre, el 1ro. de Enero, el 24 de Junio, el domingo antes del Corphus Cristi y el Martes Santo.
También Pacha está asociado a Pachakuty. Es un período de 500 años donde la Pachamama mantiene una forma más o menos estable de las cosas (la naturaleza y el hombre comprendidos en ella) pero luego de cumplido este tiempo hay un cambio muy importante que trastoca el orden establecido en la realidad que nos circunda. Una forma popular de describirlo es que todo lo que estaba abajo pasa arriba y viceversa, todo lo que estaba floreciente mengua y rebrota lo que estaba marchito, lo que estaba en su apogeo decae y lo que estaba en decadencia resurge.
El cronista Montesinos en su obra enumera una lista de 104 reyes de los cuales 9 llevan el calificativo PachaKuty, distribuidos simétricamente. Cuatro coinciden con el cambio de milenio y el resto con la terminación de un período de 500 años. Especialmente en los casos de los Pachacuty milenarios su reinado coincidía con terremotos, luminarias en el cielo, enfermedades y guerras y demás eventos cósmicos portentosos.
Imbeloni hace notar que Pachakuty significa revolver el tiempo, “en el doble sentido de perderse el tiempo viejo y removerse el nuevo”. Pacha es por lo tanto es el estado de las cosas, lo dado, el desenvolvimiento de los hechos en la contingencia de los seres vivos. Kuty por el contrario significa cambiar, trocar, dar un vuelco. Por lo tanto dentro de este marco de realidad todo lo existente puede sufrir este cambio y en lo que atañe precisamente al hombre, su resultado puede serle favorable o no.
Esta polarización de la realidad entre lo establecido y lo que se trastoca hace posible la efectividad del Ritual y la interrelación con el hombre le brinda a este la oportunidad de actuar como un agente equilibrante. En el pensamiento andino el rito en su intención primaria, ontológica, tiene la  finalidad de evitar o producir el Kuty según las circunstancias del aquí y ahora y la intencionalidad del que realice ese ritual. Generalmente el ritual andino será asimilado a la búsqueda de paz, de armonía con la naturaleza y la comunidad lo que implica  la eliminación de la enfermedad y el restablecimiento de la salud individual y/o colectiva. En si mismo el rito enfrenta al hombre con su miedo, con su propio infierno psicológico a fin de que enfrente sus demonios personales y sea rescatado por el oficiante. Este miedo al vuelco impele al hombre a evitarlo y para esto es necesario realizar un pago manifestado bajo la forma de una ofrenda.
Por último, y no menos importante, este Pacha o totalidad espacio/tiempo, se divide en tres órdenes universales o en tres planos de existencia.
HANANPACHA-mundo de arriba, espacio sideral, morada de los dioses, difuntos y nobles- simbolizado por el CONDOR.
KAYPACHA-mundo del medio, la tierra misma, morada de los hombres-simbolizado por el PUMA.
UKUPACHA-mundo de abajo, el subsuelo, morada de los demonios- simbolizado por la SERPIENTE.