Tiempo atrás mi hermana me llamó preocupada porque un amigo suyo de religión judía estaba viviendo con sus hijos una pequeña crisis existencial y ella no tenía idea de cómo aconsejarlo. El problema, simple, los chiquitos querían vivir la navidad con papá Noel y regalos incluidos. Argentino él, residente en Miami, debía batallar entre lo que manda su fe y la eclosión espectacular de la navidad en el país del norte.
-No hay problema, decile que el papá Noel vestido de rojo en realidad lo inventó Coca Cola.
-¿Cómo?
Mi hermana no tiene el dato y explico. Tanto la figura de Papá Noel como el árbol de navidad tienen su origen en culturas muy antiguas del norte de Europa. Celtas, si no es que vienen de más lejos aún.
El árbol de navidad es el mítico árbol de la vida, no sólo presente en la Biblia y la Cábala Judía sino también en muchos mitos nórdicos e incluso americanos. En la mayoría de estas tradiciones el árbol mítico engloba los distintos reinos en que se divide el Universo. En los mitos americanos su función es sostener el mundo y de esa manera albergar la vida. Los celtas creían que los árboles canalizaban las sutiles energías divinas que descienden a través de ellos hacia los hombres. Los chinos reverencias entre todos los árboles al pino porque es uno de los representantes de una condición muy apreciada por este pueblo: la longevidad.
En cuanto al símbolo de Papá Noel es el rey de los gnomos, y como tal su traje nunca fue completamente rojo, hasta que la multimillonaria empresa lo vistiera con sus propios colores en las primeras campañas comerciales de navidad.  El impacto de las ventas a lo largo y ancho del mundo no sólo implicó que hoy sea una de las gaseosas más vendidas, sino también que le impusieran su look al generoso anciano. Antes, mucho antes, la Iglesia Católica lo hizo propio al mimetizarlo con San Nicolás de Bari. Obispo extraordinariamente generoso y milagroso pero que jamás vistió el traje rojo ni tampoco las botas negras y que por supuesto nunca conoció un reno. ¿Y la fecha? Menos todavía. Es muy poco probable que Jesús haya nacido realmente un 25 de Diciembre. Esta fecha coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio norte. Es la fecha en donde las sombras que reinaron progresivamente sobre la luz comienzan a declinar, dando lugar a días cada vez más largos y noches cada vez mas cortas. Simbolizando de este modo el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Por supuesto aquí también la Iglesia Católica aplicó su política de aprovechamiento de recursos existentes y asignó la fecha al nacimiento del niño divino, asignándole de esta manera a conciencia o no la simbología de príncipe de la luz.
Y más allá de todo, el árbol y el gordito de rojo son para los niños, no importan de dónde sean ni tampoco en qué crean sus padres.