Profecía cierta es profecía cumplida. Hasta entonces sólo es un intento de aproximarnos a un futuro que en el presente es sólo en potencia de ser y a partir de ahí susceptible de que no sea.
Desde que tengo memoria el mundo se acaba mañana. El vaticinio fatídico estuvo presente sucesivamente en las décadas que atravesé con mis días y aún la seguimos remando, aunque es cierto que los tiempos que estamos atravesando en la actualidad cada vez parecen acercarse más a los tenebrosos panoramas que supieron anticipar cientos o tal vez miles de profetas serios y no tanto.
Lo que también es cierto es que la humanidad desde su origen ha atravesado constantemente cataclismos, guerras, crisis, hambrunas, pandemias, exterminios étnicos, diluvios, sequías eternas…y malos gobiernos.
Es interesante observar como en la América de los pueblos originarios no estuvo exenta de estos acabose del mundo, y hay muchas versiones del diluvio con un Noé autóctono que se salva también con su familia subiéndose al tronco de un árbol, a un cerro o siendo rescatados por una divinidad que los saca del desastre. Asimismo los finales del mundo en nuestro continente se enumeran a través de todos los elementos: por fuego, terremotos, por vientos, por el oscurecimiento del sol, por tinieblas, por derrumbe de los cielos, por la caída del sol, por la rebelión de los animales contra el hombre, por la rebelión de los utensilios domésticos contra el hombre, por el vuelco de la tierra…y por la aparición del hombre blanco sediento de poder.
Muchas versiones actualizadas de estas antiguas tradiciones o mitos circulan hoy día sobre las características del desastre que vendrá. De esta manera es muy posible que la Tierra por la aproximación de un cuerpo extraño a nuestro sistema tambalee y cambie la posición de su eje sufriendo el desplazamiento de los polos. Todo el proceso sería acompañado por fuertes movimientos sísmicos en algunas versiones y un oscurecimiento del cielo en otras, debido a que el planeta se detendría para cambiar el sentido de rotación sobre su eje provocando un caos  atmosférico que arrasaría con la humanidad. Otras anticipaciones del mañana hablan de la gestación de una nueva luna por nuestro planeta a través del polo sur, el cual se desprendería de esta manera de gran parte de la polución. También el avance del mar y lo océanos sobre la superficie de los continentes como resultante de acontecimientos combinados atmosféricos y sísmicos. Quienes se salvan en estos casos son aquellos elegidos por los extraterrestres para ser resguardados en sus naves hasta que todo se calme o los devotos que puros de corazón que se resguardarían en sus casas consagrandose a la misericordia divina.
Mucho más cercano, palpable y evidente sería la resultante del cambio climático cuyos estragos ya estamos atravesando. Diluvios, sequías, incendios, granizos, tornados, están arrasando con vidas, bienes y cosechas. Hambrunas y epidemias serían las consecuencias posibles.
En medio del desastre  y en vez de abocarse a la tarea de paliar y remediar en la medida de lo posible lo sucedido, los malos gobiernos que rigen el mundo porfían inventando guerras contra enemigos ficticios generando odio y terrorismo real. Otra vez los malos gobiernos y el hombre blanco.
Una observación que hacen los estudiosos es que la humanidad siempre se hacen presentes estos terroríficos vaticinios cuando se está gestando un gran cambio, una gran transformación, y de igual manera un individuo que en su vida particular esté en un proceso similar puede verse
obsesionado por este tipo de temas.
De todas las leyendas sobre el gran final la siguiente que pertenece a los pueblos araucanos me parece la más bonita:

¨En tiempos muy antiguos se apoderaron del país unos enemigos poderosos que los oprimieron y convirtieron en esclavos. Robaban sus mujeres, mataban sus hijos y muchos murieron más que nada de hambre y por los trabajos penosos a los que eran sometidos.
Cierto día, esos extranjeros irrumpieron en una casa para llevarse a la hija de un anciano, el cual intentando defender a la muchacha resultó salvajemente agredido. El anciano quedó tendido en el suelo moribundo cuando se le apareció un hombre viejo y pobremente vestido, que parecía venir de otro mundo. Este hombre además de curar al anciano le entregó una pifülka, una flauta, mágica. Le aseguró que la misma cumpliría todos sus deseos y le daría poder sobre sus enemigos.
El anciano logró gracias a la flauta unir a sus hermanos y juntos lograron derrotar a los opresores.
Gracias a ella supieron cómo acercarse a su Dios, quien los protegió de enemigos, de los  eclipses, no ocurrían terremotos, las lluvias caían en la época propicia, y no eran atacados por ninguna plaga ni ellos ni sus animales ni sus cultivos.
Contentos y abstraídos por la música, la bebida y las danzas se fueron olvidando de su Dios y perdieron sin darse cuenta a aquel espíritu que les advertía sobre el peligro. Y un día llegó el hombre blanco fuertemente armado para someterlos brutalmente.
Desesperados buscaron la flauta mágica pero ésta había enmudecido definitivamente. El pueblo fatalmente quedó solo y triste, y ninguna ofrenda logró nunca más conmover a su Dios quien ya no los socorrió.
Según una profecía, la pifülka resonará con gran estridencia llenando el mundo, pero sólo para anunciar su destrucción, que ocurre cada 60.0000 años. Todo será destruido, no quedará nada en pie. Sólo la flauta mágica resistirá todo esto y con la gente nueva, resucitará si es voluntad del Supremo.¨