Por lo menos más de una vez visité Capilla del Monte y supe estar bajo las estrellas escrutando el cielo con la misma expectativa de muchos antes que yo, pero salvo un par de luces dudosas no tuve ninguna experiencia OVNI. Aunque bien puedo ser la excepción que confirma la regla y mi anécdota sobre este tema sucedió en otro lugar, el cerro Uritorco no deja por esto de ser la capital del fenómeno Ovni en la República Argentina.
Enclavada en la provincia de Córdoba la ciudad de Capilla del Monte es de por sí un bonito destino turístico y en sus cercanías hay varios lugares para visitar además del cerro como son el Ojo de agua y Los Terrones.
Por lo tanto que la cantante Patricia Sosa estuviera con un grupo de amigas en la misma situación que yo supe atravesar no extrañaría a nadie, salvo que según relató en el programa del cantante Ruben Rada de canal 7, en su caso se hicieron presente tres naves que sobrevolaron. En ese instante sintió la inspiración de entonar una canción con un elevado mensaje y al terminar se hicieron presentes quince naves.
Pero un relato quizás mas jugoso fue la confidencia de una joven que atravesaba la crisis de terminar un matrimonio.
Comenzó a viajar a Uritorco con cierta frecuencia, primero para tomar distancia de su problema y luego a raíz de una relación nueva que se generó en aquel lugar.
En determinado momento en que ella estaba próxima a la decisión de hacer el gran cambio en su vida un amigo la acompañó a un lugar solitario próximo al cerro y le pidió que se quedara allí sola por un rato para que alcanzara la paz que necesitaba para resolver sabiamente su conflicto, con la promesa que volvería por ella en algunas horas.
Sola y sentada en una piedra estuvo realizando algunos ejercicios de introspección que conocía y en determinado momento quedó abstraída mirando el cerro.
Súbitamente observó cómo en las paredes del mismo se abrieron lo que ella denominó ventanas y a través de las mismas salieron varias naves que estuvieron sobrevolando la zona para luego volver a desaparecer dentro de las ventanas que se cerraron sin dejar rastro alguno de su existencia.