Este ejercicio de armonización es mejor realizarlo recostado en un lugar tranquilo donde no seas molestado. Puede ser incluso tu propia cama y antes de dormirte.  Procura al menos estar consciente las primeras tres veces que lo realices, mas adelante si te quedas dormido durante su ejecución no importará porque tu subconciente seguirá el ejercicio.

Toma una inspiración profunda y elimina al exhalar toda tensión que observes en tu cuerpo físico Permítete por unos instantes dejar de lado tu cansancio. Toma una segunda inspiración profunda y al exhalar elimina de tu campo emocional toda emoción negativa que pueda estar molestándote. Permítete por unos instantes dejar de lado tus angustias. Toma una tercera inspiración profunda y al exhalar elimina de tu campo mental cualquier pensamiento que no tenga que ver con este ejercicio. Permítete por unos instantes dejar de lado tus preocupaciones.

Visualiza a tus pies al Arcángel Rafael, vestido de verde y nimbado con una luz de igual color. Luego coloca a tu cabecera a Miguel, en este caso vestido de azul y con una resplandeciente luz de dicho color. De igual manera visualiza de pie a tu izquierda al Arcángel Uriel, vestido con los colores de la naturaleza, un marrón con tintes verdosos y revestido de un aura de igual color. Finalmente, a tu derecha, visualiza al Arcángel Gabriel, vestido y bañado de un blanco inmaculado.

Ahora, inspira visualizando que desde tus pies hacia tu cabeza Rafael te inunda con su luz verde aportándote salud. Si alguna parte de tu ser físico, mental, o emocional necesitan en particular de esta energía puedes detenerte allí los segundos que consideres necesarios para que la luz penetre. Exhala.

Inspira nuevamente pero ahora visualizando que la luz de Uriel te baña de izquierda a derecha aportándote la abundancia que Dios tiene para brindarte. Detente el tiempo que consideres necesario para pedir los dones espirituales y materiales que consideras que a tu vida le están faltando. Exhala.

Vuelve a inspirar en esta ocasión visualizando como la luz de Miguel ingresa desde tu cabeza hacia tus pies brindándote energía protectora. Si estás atravesando una situación de desamparo o desprotección aprovecha estos instantes para teñirte del mismo color dentro de una escena imaginaria que represente tu conflicto. Exhala.

Finalmente pon tu atención en Gabriel que con su brillante blancura te bañara de derecha a izquierda mientras inspiras. No pidas, aquí entrégate a recibir la iluminación espiritual que Dios ya tiene preparada para ti y a las verdades que el Arcángel tenga que revelarte. Exhala.

Por último da las gracias, con una oración, unas palabras o simplemente con un sincero sentimiento de gratitud por la ayuda recibida.