Busca un lugar tranquilo en donde puedas realizar este trabajo sentado. Aquí es necesario que estés lo más conciente posible. Es probable que te cueste realizarlo, insiste. Retómalo tantas veces como sea necesario hasta que puedas completarlo.
Toma una inspiración profunda y exhala lentamente y pídele a tu cuerpo físico que se relaje, repasa si hay alguna tensión que aún te esté molestando, y ordénale a ese malestar que por unos instantes no te moleste.
Toma otra inspiración profunda y exhala y presta atención a tus emociones, aquiétalas. Si hay alguna emoción que te esté perturbando ordénale que por unos instantes que no te inquiete.
Toma una tercera inspiración profunda y exhala. Pon tu atención en tus pensamientos. Si hay alguno en particular que te esté preocupando descártalo por ahora. Lo retomarás más adelante.
Imagina que avanzas en un camino que atraviesa un bosque y tu camino está sembrado de piedras, algunas más interesantes que otras. Recoge un total de cinco, considerando que cada una de ellas se destaca por su forma, su color, su peso, el material que la constituye, etc.
Cuando las hayas conseguido busca un lugar cómodo y siéntate colocándolas frente a ti. Toma una de ellas, y reflexiona qué aspecto de tu personalidad que deberías modificar representa. Tiene que ser un inconveniente para tu vida de relación, o un aspecto que sostienes aún cuando ya no te satisface.
Realiza este ejercicio con cada una de las piedras.
Si surgiera que alguna o todas no tuvieran representación alguna no importa. Visualízate declarando : ¨Este es un aspecto de mi personalidad listo para evolucionar¨.
Mantente abierto a la posibilidad que surjan elementos que no esperabas, que descubras aspectos que deberían modificarse y de los cuales todavía no te habías dado cuenta. Estos serán los más significativos.
Coloca las piedras formando un círculo y párate en el centro. Imagínate que puedes dialogar con esos aspectos que ya han perimido y asegurarles que ya no los necesitas. Visualiza como se transforman y dejan de ser simples piedras para transformarse en algo nuevo: flores, aves, cristales, etc. Deja en libertad a tu imaginación para que te muestre nuevos símbolos que representen tu evolución.
Da las gracias por la experiencia y cuando lo creas conveniente regresa a tu tiempo presente, a tu aquí y ahora. Puedes lograrlo volviendo a realizar tres respiraciones largas y profundas.
Es interesante que este ejercicio lo repitas con cierta periodicidad incrementando cada tanto el número de piedras que recoges.
Es muy probable que no seas quien primero se percate de las modificaciones en tu personalidad. Quizás las percibas como cambios en tu entorno antes que repares en el hecho de que el que cambio
fuiste tú.