-¡Tres!-dijo el Maestro.
-¡Tres!-gritamos todos a coro haciendo reverberar el gimnasio.
Dos milésimas de segundo antes que el golpe llegara me había dado cuenta que mi mano derecha estaba en la posición incorrecta, pero le faltó a mi cerebro una milésima más de segundo para poder o corregir la posición o sacar la mano. Más rápido que mi mano o mi cerebro el canto de la espada de madera del maestro golpeó con fuerza para corregir la posición incorrecta.
Doler dolió y jamás olvidé esa corrección. La letra con sangre entra y el Kung Fu también.
La espada china o Chien no es la única arma de doble filo de la esgrima china, pero sin duda es la mas ágil, vistosa y más seductora para el aprendiz.
Es un arma liviana y flexible, esencialmente elegante; atributos que hicieron que fuera la predilecta de las damas y los estudiantes de la antigua china imperial. De tal manera ver la esgrima de un practicante de Kung Fu puede llegar a ser asombroso pero natural. El punto es que también es un elemento de predilección en la práctica del Tai Chi.
¿Pero por qué hace uso de un elemento tan agresivo un arte destinado a la armonía, la suavidad, la paz?
La espada es una prolongación del brazo y está construida de un metal que es un elemento conductor. Es a la vez una extensión a  través de la cual se puede proyectar o absorber una porción mayor de energía, se puede lograr deslizar el Ching, la energía burda que nos rodea a través de su hoja para absorberla y transformarla en Chi en nuestro interior, como así también proyectar este circuito en sentido contrario. Curiosamente, o tal vez no, la espada también se usa en magia ritual con la finalidad de encausar y dirigir energías, más allá de ser símbolo de los aspectos mentales del oficiante. La espada es usada para remover las energías negativas enquistadas en el campo energético de la persona que se desea armonizar y también como barrera de defensa contra energías que se desean expulsar o cuando menos mantener fuera del ámbito sagrado.