Nos toca vivir en el final de una era y en los umbrales de otra. Somos eternos y no lo sabemos. Eterno es lo que vive para siempre. Inmortal es lo que no muere.
Como seres biológicos, estamos inevitablemente destinados a cumplir un ciclo vital. Pero durante su trayecto, en general no vivimos, nos preparamos para la vida, rondamos en múltiples direcciones a la espera de la oportunidad de vivir. Y nos quedamos mayormente en la hipótesis, sin alcanzar la consumación. Se piensa en la eternidad como un lugar que es preciso alcanzar. De ninguna manera: la eternidad está en nosotros. Es parte de nuestra naturaleza. Cuando nos damos cuenta de eso, se convierte en una vivencia cumbre. Preámbulo de una vida intensa.
(Miguel Grinberg- LaCita-Mayo 2007)