Son sustancias volátiles, de un elevado calibre energético, en alto grado de concentración, obtenidas por destilación o presión fría a partir de vegetales, para lo cual se selecciona la flor, la corteza o la cáscara de su fruta.
Su uso es antiquísimo, y su antecedente más arcaico está dado por todas las sociedades que utilizaron en algún momento humo generado por la combustión de hierbas con una finalidad curativa y purificadora. La evolución de la tecnología humana propicio la extracción de resinas, aceites perfumados,  ungüentos, como se atestigua en la vida cotidiana de  hindúes, chinos, griegos y romanos.
Hipócrates los recomendaba asociados a un masaje diario como el mejor método para mantener la salud. Teofrasto analizaba los efectos de los diversos aromas en el pensamiento, el sentimiento y la salud. Un gran número de recetas de perfumes medicinales fueron grabadas en el mármol de diversos templos, especialmente en los dedicados a Esculapio (dios de la medicina) y a Afrodita. Los Árabes aportaron el proceso de destilación de los aceites tal como lo conocemos hoy en día. En tanto que a los alquimistas debemos el término Aceite Esencia, queriendo significar no sólo que estos aceites eran vitales para la vida, sino también que estaban en relación con la quintaesencia, o quinto elemento que nos vincula con nuestro Ser Superior.
La capacidad equilibrante de las esencias radica en su aroma. Ya sea porque es en la molécula olorífica donde se esconde todo su potencial terapéutico, o porque movilice la memoria olfatoria, o haciendo que el cerebro envíe órdenes sanadoras al cuerpo y a la psique.
En el caso de un mensaje aromático, el aceite correctamente diluido penetra por los tejidos hasta la circulación sanguínea, extendiéndose rápidamente por el cuerpo. Paralelamente, los receptores olfativos llevan la molécula odorífera hacia el cerebro, el que actúa respondiendo a las características terapéuticas del aceite aplicado.
Los aceites esenciales puros deben ser diluidos en un aceite vehículo antes de ser aplicados en masaje, como perfumes o en el baño.
Una pequeña cantidad de aceite esencial (entre 10 y 15 gotas entre todos los aromas seleccionados), deben agregarse a 30ml de aceite vehicular, o 30 gs. de crema base neutra. Los aceites vehiculares son:
GERMEN DE TRIGO- para pieles maduras.
SÉSAMO -para pieles normales o grasas.
ALMENDRA-para pieles normales o secas
En el baño de inmersión, prepare una mezcla similar, o bien agregue a la bañera llena 7 o 9 gotas de aceite puro antes de ingresar. Dado que el agua y el aceite no se mezclan naturalmente, en este caso, deberán realizarse movimientos en forma de ocho revolviendo el agua, para evitar la concentración del aceite en una sola área.
Otra forma de utilización la constituyen las fragancias o perfumes personales, con 80% de Alcohol y 20% de agua formando 30 ml. de base, a lo cual se agregan 15 gotas en total de los aceites elegidos. Puede perfumarse con esta mezcla varias veces al día.
La utilización del hornillo difusor es muy simple, se trata de usar unas cuantas gotas de aceite puro (8 u 10), junto con agua mineral en el recipiente de la parte superior. Luego se encienden la vela, y se deja ardiendo por el tiempo que desee.
Mantenga siempre los aceites y sus preparaciones con los mismos en frascos oscuros, y nunca los coloque en contenedores de plástico. Manténgalos en un lugar frío y seco. Las tapas de los frascos deben permanecer siempre bien cerradas, dada la alta volatilidad de los aceites, y nunca cerca de una fuente de calor.