La señora Luna
le pidió al naranjo
un vestido verde
y un velillo blanco

La señora Luna
se quiere casar
con un pajecillo
de Casa Real.

Dúermete Natacha
e irás a la boda
peinada de blanco
y con traje de cola.

El poema es de María Elena Walsh y lo leí cuando era muy pequeña. Incluso lo cantaba y se lo cantaba a la luna cuando estaba llena y próxima en las noches de verano.
Aún no sabía de sus ciclos y vaivenes tan parecidos a los míos.
A su luz también haría muchos ruegos y peticiones para ordenar el presente o propiciar el futuro, mucho antes de conocer su significado mágico y simbólico, sin saber siquiera de la fuerza de los ritos. Ella que alguna vez supo ser una Diosa y como tal en ocasiones terrible y en otras propiciatoria.
Hubo un tiempo remoto en que los cultos fueron lunares o solares, tenebrosos y oscuros los primeros, misericordiosos y evolucionistas los segundos.
Pero también fue el misterio y sobre su trono se sentó primero una Isis de velos múltiples, que se los quitaba a medida que el iniciado se adentraba más y más en sus secretos. Luego ese trono por traslación natural o conveniente lo ocuparía María, la virgen eterna, quien custodia también su gran secreto de pureza inmaculada, y el mensaje de un hijo divino que se repite a gritos y nunca termina de hacerse carne. La historia de la diosa y la virgen también se asemejan en el profundo dolor de la pérdida, de un esposo la primera y de su hijo la segunda; y en la injusta  proscripción y peregrinar impuestos por las circunstancias. A punto tal se mimetizan ambas (diosa-Luna y virgen sagrada) que la misma iglesia aceptará y optará representarla con una luna a sus pies.
Invocada por lo tanto su energía mágico-simbólica en rituales estará atada a sus ciclos o a fracción de los mismos, tanto para el tiempo de la repetición como para la constatación del éxito de los mismos.
Como representante de lo femenino y fuertemente vinculadas a los ciclos vitales de nuestro género, también lo estará a los ciclos de la Naturaleza. Por eso antaño se predecía por la simple observación de su coloración y el del halo que se forma a su alrededor, el estado del tiempo como asimismo el desarrollo de acontecimientos futuros.