La meditación en cuanto técnica puede realizarse de muchas maneras y enfocar distintos aspectos del desarrollo individual (mentales, emocionales, espirituales, físicos y energéticos), aunque en relación al nivel evolutivo de la persona involucrada el proceso determinará la evolución de aspectos que bien podrían no estar en el objetivo principal del practicante.
El sistema de meditación chino hace su hincapié en los procesos energéticos, considerando que la armonización de éstos empujará en cascada el desarrollo de todos los demás.
Los chinos reconocen tres niveles de energía: Chi, Chin, Shen.  Chi es la energía que circula en nuestro entorno y que ingresa a nuestro cuerpo a través de cualquier proceso vital. Chin es la que circula en un primer estadio de transmutación en el interior de nuestro cuerpo y finalmente Shen es energía sublimada que circulará por los canales principales propiciando nuestro desarrollo espiritual.
Para trabajar este método deberá estar sentado en el piso con las piernas flexionadas o en una silla en el borde, sin apoyar la espalda en el respaldo.
La espalda deberá estar derecha, la cabeza erguida, los hombros relajados y las manos sobre las rodillas unidos los dedos índice y pulgar, o índice y mayor. Las manos también pueden estar simplemente unidas cruzando los dedos, o conformando cualquier mudra de su conocimiento pero con los antebrazos descansando sobre el regazo. Todo esto tiene como finalidad cerrar un circuito, impedir que energías extrañas perjudiquen nuestra práctica.
En cuanto a la respiración, que deberá ser por nariz y en el ritmo acostumbrado, tendrá su punto culminante en el TAN TIEN.
El Tan Tien es un centro energético ubicado debajo del ombligo y que se visualiza como una marmita donde la energía que a él llega es procesada para que alcance un nivel superior. En este punto la respiración puede adoptar el sistema Taoista, consistente en inhalar y comprimir el abdomen antes de iniciar la exhalación. O bien el sistema Budista consistente en inhalar y expandir el abdomen antes de exhalar.
La pequeña circulación se inicia conectando la lengua a la parte superior de nuestro paladar buscando su punto más sensible. No debe tocar los dientes.  Al inhalar por la nariz, visualizamos que junto con el aire penetra también el Chi al interior de nuestro cuerpo. Esta energía visualizada como una cinta de luz discurrirá por delante de nuestro cuerpo hasta llegar al Tan Tien al momento que expandimos o contraemos el abdomen según nuestra elección de práctica.
Junto con la exhalación visualizaremos que la luz retoma su curso alrededor de nuestro cuerpo pasando por nuestra zona genital, ascendiendo por nuestra espalda luego de contraer levemente los glúteos. Sigue ascendiendo por nuestra cabeza, para descender finalmente por nuestra frente y terminar en nuestra nariz junto con el final de la exhalación.
No es necesario forzar el tiempo que se dedica al ejercicio, es importante que con el tiempo se extienda cada vez más el tiempo que dedicamos a su práctica.
Si es importante persistir en los primeros tiempos en la visualización del circuito de luz. Nuestra mente intentará evadirse hacia problemas, o cuestiones sin trascendencia, como también podemos llegar a quedarnos dormidos. Una vez que tomamos conciencia de ésto hay que retomar el esquema luminoso.
Como todo lo concerniente con lo espiritual, se hace hincapié en el método para que una vez alcanzado cierto desarrollo, olvidarse completamente de él y simplemente dejar que la energía fluya.