Sentado a la mesa de Mirtha Legrand, Alberto Cortés inicia el relato. El recuerdo surge recordando su operación del corazón.
-¨Mi mujer estaba en cierto lugar de España donde hace poco comenzaron las apariciones de una virgen. En eso se le acerca una anciana que junta sus manos y le dice: ¨Toma esto de la virgen, que dentro de poco lo vas a necesitar¨. Y Mi mujer recibe entre las suyas algo invisible que la anciana deposita como un regalo.
Aún no había vuelto ella de su viaje cuando yo soy hospitalizado por mi problemas de corazón y recuerdo muy claro, como una fotografía, el instante en que mi mujer entra en mi habitación y de sus manos salía una luz, que al momento de abrazarme ella, me envolvió¨.