Colgada de la penumbra de la noche la araña teje la trama de su trampa. De igual manera lo hace la vida. Y así quedamos enredados ente el pasado nunca abandonado y el futuro que jamás llega.  Culpas e ilusiones se entremezclan con nuestros anhelos de tal manera que muy pocas veces nos damos permiso para vivir el presente, para disfrutarlo…
No es ayer, porque ya fue, no es mañana porque ya vendrá. Es ahora, nuestra vida es tan sólo ahora y esos dos fantasmas que nos acompañan debieran ser una guía y no una pantalla que nos impida tomar contacto con nuestra realidad.
Nada nuevo. Lo repiten los maestros Zen hasta el cansancio, cuando comas come, cuando barras, barre.
Nada nuevo. Lo dicen los viejos chamanes, la muerte camina a tu lado. ¿Era a derecha o izquierda? No importa, porque ya no te queda tiempo para dudar. Es más, ya no te queda tiempo…
Lo que no fue ya no será. Pero seguro será algo distinto, algo nuevo.
Lo que planificaste para tu vida no sucedió, o no como tú lo querías, fue de otra manera.
Lo mejor que viviste no tenías ni pensado que pasaría. Ni te lo imaginaste.
Transitamos nuestro camino sin saber a dónde vamos y eso está muy bien. Pero asegúrate de seguir tu camino, porque transitar el de otros, eso está muy mal. ¿Y cómo saber cuál es mi camino, cuál es mi destino?
En realidad es como un laberinto con encrucijadas que no llevan a ningún lado.
Parece oscuro aunque en realidad está siempre iluminado.
El que te diga: es por acá, miente. Te está engañando.
¿No sabes a dónde vas? Pregúntale a tu corazón y a tu alma, porque sincerarte contigo mismo te hará muy bien, aunque esto tampoco sea la respuesta.
Tu camino está en polvo que retuvo la impresión de tu última huella.
Tu camino son esas perlas que vas ensartando (muchas o pocas) y que te dicen que la vida vale la pena ser vivida.
¿Que no vale la pena? Entonces, no tienes memoria, toma un tónico. O quizás te atas al dolor y a la complacencia. Es más fácil quejarse para que los otros trabajen para nosotros.
Vamos, despabílate, lo más increíble de todo es que ni tú ni yo tenemos la más remota idea de qué va a pasar.
¿Que sientes que perdiste el rumbo, las riendas de tu vida? En realidad nunca las tenemos, es una ilusión. Pero en todo caso aguarda, espera hasta que tus cosas vuelvan a tener un sentido para ti. No importa si tienes que esperar años.  Es necesario para que madures y evoluciones.
A la araña no le importa que la lluvia y el viento hoy rompan su tela. La volverá a tejer mañana.